Hace una semana doblamos un martillo. Montando la escenografía de la obra, un compañero, que debe pesar sesenta y pocos kilos, dobló un martillo sacando un clavo.
Se lo devolvimos al conserje, porque el martillo era del centro, y le explicamos lo que ha pasado. Al día siguiente nos viene el mismo conserje en el recreo y nos dice que el martillo hay que pagarlo porque estábamos haciendo mal uso del material. Nos quedamos un poco locos, primero porque evidentemente era un martillo de mierda y segundo porque presupongan que ha sido por uso indebido, aunque ya explicamos cómo fue. WTF. Vamos a hablar con la profesora de escénica, que además es nuestra tutora y le contamos lo que nos han dicho. Nos dice que ella hablará con Ana, la directora, que no nos preocupemos... me coje a mi y me dice al oído que pasando, que la gente se vuelve loca enseguida, que si hay que comprar un martillo se compra en los chinos. Yo le digo que lo de comprar o no el martillo es lo de menos, que lo fuerte es que den por hecho que estábamos haciendo el cafre.
Bien. Ayer estábamos ensayando y llega la profesora. Que lo del martillo... que ha hablado con Ana pero que Ana quiere hablar con nosotros. Me mira y me dice que le preguntó qué grupo era y le dijo "el que dirige imantada". Pongo cara de "ya me estáis jodiendo un poco con el puto martillo". Todo mi grupo se alarma, que es increíble que nos hagan perder el tiempo, que están super ofendidos... bla bla bla... Les digo que nada, se va a hablar y punto.
Vamos al despacho de la directora un encargado de escenografía, el del martillo y yo. Nos sienta a los tres delante de la mesa, como castigados y nos pide explicaciones. No puedo evitar sonreír. A la gente se le va muchísimo la olla.
Después de decirle y explicarle cien veces que fue sacando un clavo, que no hacíamos mal uso, después de que nos interrogara sobre qué herramientas estábamos utilizando, y después de darle vueltas a lo mismo durante casi quince minutos, nos dice: "os tengo que creer... pero es que no entiendo que el martillo se doble sacando un clavo". Contestamos los tres a la vez: "Nosotros tampoco". Le digo, además, que aunque estuviésemos haciendo el cafre con el martillo, ¿qué es hacer el cafre con un martillo? ¿cómo se rompe un martillo? ¿dándole martillazos a las cosas? es que los martillos son para eso, y si se dobla es que no podía ser muy bueno. La directora me mira en plan "ya sé que tengo que hablar contigo".
Parece que está medio aclarado, y entonces empieza diciendo que es que ahí pasan cosas todos los días, que la gente es muy déspota, que la verdad es que nosotros somos un grupo emprendedor, con talante, con iniciativa, trabajador... y demás morralla. Entonces, nos suelta que agradece que hayamos ido a dar la cara y que hará la vista gorda. Miro a mis compañeros y los muy pavos asienten con la cabeza. Esto ya no, ya me estás jodiendo más de la cuenta... "Mira, de verdad, con todo el respeto... no nos tienes que agradecer nada, porque no estamos dando la cara, porque no estábamos haciendo nada malo. Hacemos un buen uso del material, somos responsables de nuestro trabajo aunque estemos estudiando. Y lo de hacer la vista gorda igual, porque no hay nada que no ver ni que ocultar. Si no hemos venido antes es porque sinceramente no sabíamos que había que venir a ti a contártelo. El conserje nos dejo el martillo y al conserje se lo explicamos todo, pero no puede ser que penséis mal de nosotros desde el principio". Y quise añadir "y me dejáis de tonterías, que se os va la olla"
... pero no.
Y cuando llegué, después de más de doce horas... me tuve que pelear con telefónica. Vuelvo a robar internet de algún vecino. gracias (aunque sólo tengo conexión a veces...)