Tengo mucho sueño. Esta mañana parecía que alguien me pisaba para que no pudiera levantarme de la cama. Mi letra cada vez es más pequeña (me encanta escribir), ahora es más bien letrita. Igual que mis ojos, que también son cada vez más pequeños. Mis pupilas, sin embargo, crecen cuando fumo. Me da un poco de impresión. Pero fumo porque vuelve a hacer (más) frío y parece que sigue sin apiadarse de mí.
Me duelen las manos del frío, me duelen mucho.
Caracola está triste porque Principito casi nunca está en casa. A mí me parece increíble. Se enfada si viene y come en la cocina, habla de su relación con Lito como si ella tuviera que tomar parte. Creo que si no lo hace revienta. Y yo la oigo (inevitablemente, por desgracia) y me dan ganas de gritarle a la cara que qué coño le importa a ella,que deje vivir a alguien, que empiece a ser coherente con ella misma.
Me he dado cuenta de la importancia que tiene ser coherente con uno mismo, y me siento bien. No tengo ganas de ir al gimnasio, prefiero guardar ese dinero y cambiarme las gafas... ya no veo bien. Pero el rollo de la coherencia... no sé, lo que haga va a ser para mí, lo que no haga va a ser para mí. No hay más.
indignada
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Me mandó Marcela este artículo con su más enérgica denuncia. Os lo remití a
todas las que tengo en los contactos de Farala de gmail. Desde entonces he
vist...
Hace 7 horas


