martes 28 de octubre de 2008

Tengo que hacer un análisis sobre el piloto de Prison Break. Y tengo 0 ganas.

Este año mi clase se divide en dos para las asignaturas más tocho. Grupo 1 y Grupo 2. Grupo A y Grupo B. Alguien propuso Tigres y Leones, pero no le hicimos caso. Escénicas y Televisión. Creo que somos el Grupo 1 en ambas. Eso significa que me voy a pasar seis meses trabajando mucho muchísimo con las mismas diez personas. Estoy tan segura de que nos vamos a quemar los unos a los otros que ya estoy preparando reconciliaciones. Y además soy la jefa, la directora de la obra de teatro que tenemos que montar. Me encanta, y no me da nada de miedo. Es muy raro que no me dé nada de miedo, por eso lo digo.

Últimamente hablo mucho conmigo misma. Conmigo y con Wo, que es lo mismo pero a dos voces. Hablo, hablo y no escribo nada, que es lo que tendría que hacer. Hablo de Rot, de si ella me quiere o de si puede llegar a quererme. Hablo en susurros de lo mucho que me gusta su boca. Y me callo en susurros que aún no se ha dejado besar, que yo aún no lo he intentado. Hablo de mis padres y de mi casa-casa, de que les echo de menos pero no. Hablo de por qué estoy tan cansada físicamente, de que me da mucho miedo pararme, como si al no dar el cien por cien me fuera a desvanecer. Hablo del futuro, de que me golpea en las sienes y me duele y me da un poco de miedo este vacio. Yo qué sé. Málaga o qué. Ganará Málaga, es lo que tiene el amor, enamorarse de una ciudad. Hablo de que me entran ganas de llorar cuando pienso que dentro de seis meses ya cada uno por su camino. No quiero. No. No quiero. Hablo de que soy bastante feliz. Por lo menos un siete sobre diez de feliz. Y hablo de por qué coño me jode tanto ese tres restante, de por qué lo veo tan importante.

La canción favorita de Rot de Vetusta Morla es Valiente. A mí también me gusta, sobretodo la parte que dice “a veces no soy yo, busco un disfraz mejor”. A veces quiero conocerla a través las canciones, como si Valiente o alguna de Amaral fueran apuntes sobre ella. Sé que se ruborizaría ante esta idea igual que se ruboriza cuando me dice que yo nunca le voy a escuchar cantar y luego canta en el coche y yo le digo: te estoy escuchando cantar… pero no pares.
Me gusta un poco Rot así de normal, pero me gusta mucho cuando me dice que se va sola a la playa a tocar la guitarra. Yo no sé si le gusto algo, pero creo que le gusto un poco/bastante cuando discutimos porque yo le digo que un mechero color salmón es feo, y ella responde que el salmón mola, y yo le digo: si, el salmón mola pa comérselo, pero no pa ser un color.

Será que hoy en Málaga hace mucho frío... mucho frío para ser Málaga... y yo me siento pequeñita y cansada. Y me da miedo sentirme así.

domingo 19 de octubre de 2008

Findesemana


Pensé que tenía que ir, que estaba medio obligada a ir, aunque sólo me apeteciera en parte. Tenía que ir al cumpleaños de mi prima, en una casa rural perdida entre Murcia y Alicante.

Mi prima cumplía veinticinco años y le habían organizado una fiesta sorpresa ultra guay, con veinticuatro carteles enormes (uno por año) con fotos de ella y sus circunstancias, una tarta bastante grande de galletas y lacasitos, amigos, familia, e infinidad de velas.

Resumiendo, imaginemos una casa guapísima (con piscina, rodeada de jardines, un porche enorme y tal) abandonada en mitad de una huerta.

Imaginemos dentro de la casa a una familia chorra, padre, madre, hermanas (dos).
+
El novio de la hermana pequeña, un zagal (en Murcia se dice así) de veinticuatro años, machista, egoísta, posesivo, chulo y bastante estúpido. Mi prima dice que le quiere aunque cada dos por tres le haga llorar por algo. Lo flipo.
+
El novio de la hermana mayor, un zagal de veinticinco o veintiséis años, que adora a mi prima. La adora tanto que para él sólo existe ella… la adora tanto que sus amigos son los amigos de mi prima, que sus planes son los planes de mi prima, que es incapaz de separarse de ella. Un poco caustico, pero muy buen chaval, a pesar de la poca sangre que tiene.
+
Un amigo del novio de la hermana mayor. ¿Por qué? Pues porque es mexicano y vive aquí sólo, y hace como un año le diagnosticaron un tumor en la pierna y le tenían que operar… de rodilla para abajo le hicieron de todo. Total, que le adoptaron y vivió un montón de tiempo en casa de mis tíos.
+
La compañera de trabajo de mi prima, y su marido. Lo mejor. Estaban bastante flipados, la verdad, pero a mí me parecieron fantásticos. Ella se entusiasmaba con todo, con absolutamente todo. Él era un cansino que no paraba de hablar con todo el mundo. Los dos medio hippies/bohemios. Los dos músicos de corazón. Ella, además, profesora de música de niños de tres y cuatro años. Se mudaron del norte a un pueblecito chiquitito con mar, y se compraron un barco. Fantásticos.
+
Un montón de amigos de la hermana mayor, la cumpleañera, claro, que no tenían ninguno más de veintiocho años. Que no aparentaban ninguno menos de sesenta. Lo juro. Muy fuerte.
+
Mi madre, mi padre y yo. Sólo diré que mi madre nos fue advirtiendo todo el camino, cinco horas de viaje: si os tenéis que reír, os reis, pero que no os vean… (nos reímos muchísimos, y no nos vieron ni un poquito).

Esa es la parte criticona/graciosa del fin de semana. Me lo pasé hasta bien, y la tarta estaba riquísima.



Pero hay una parte profunda. Una parte que empieza con el recuerdo demasiado nublado de una casita rural perdida entre Murcia y Alicante. Una casa guapísima, con piscina, rodeada de jardines, un porche enorme, y que estaba abandonada en mitad de una huerta de limones. Un recuerdo que se fue aclarando poco a poco conforme entraba por la puerta. Un recuerdo que se aclaró de golpe cuando vi la piscina, y me vi a mí misma, como un fantasma, hace cuatro años. Cuando yo estaba a años luz de yo. Cuando todas las cosas importantes de los últimos cuatro años aún no habían pasado. Ni universidad, ni vivir fuera de casa, ni novia, ni salida del armario, ni fracaso de carrera, ni fracaso extremadamente doloroso y cruel de novia, ni querer morir, ni encontrar mi camino, ni despedida definitiva, ni volver a ser feliz.
Recordé que hace cuatro años yo “estaba bien” y me di cuenta de que después de cuatro años, volvía a “estar bien”.

Los padres se fueron a comprar. “Yo me quedo”. Y me quedé sola, en una casita rural perdida entre Murcia y Alicante.

Me tiré a la piscina. En todos los sentidos. Mi yo de hace cuatro años ya no estaba. Sólo estaba yo, desnuda y con el agua helada. Sólo estaba yo, y estaba realmente bien, más que bien.

jueves 16 de octubre de 2008

cubo de basura

Llevo dos días triste. Por ningún motivo, o quizás por más de cinco, pero triste. Quizás es porque quiero hacer mil cosas y no hago ninguna. Me agobia no tener motivos para agobiarme. Yo funciono así: si tengo que hacer una cosa, una única cosa… paso, ya lo haré; si tengo veinte millones de cosas que hacer… las haré todas perfectamente y en un tiempo record. Soy así de pava.

Pero últimamente no hago nada. Y ayer… ayer fue un poco heavy. Empecé a fumar (porros) a las cuatro y media de la tarde… y terminé a las doce de la noche, justo antes de acostarme. Me lo pasé genial, la verdad, pero nos colamos un montón. No es que me sienta culpable ni nada de eso, total… por un día… pero no sé.

Wo me insiste para que escriba la presentación del grupo de fotografía… y hoy me he pasado la tarde pensando, pensando, escribiendo, sobrescribiendo, hablando sola en voz alta, tirando los folios por el suelo (todo muy visual) porque empezaba a escribir y de repente me quedaba en blanco… he acabado tumbada en la cama, con la cabeza colgando y los ojos cerrados. Me encantaría decir que por fin lo he terminado, pero lo cierto es que no tengo nada. No tengo nada.

Y este fin de semana me toca ir a Murcia, al cumpleaños de una prima porque cumple veinticinco y es como muy importante. En parte me apetece… por cambiar de aires un rato. Pero por otra parte… no sé, la relación con esas primas me deja un poco indiferente. Cuando éramos pequeños era diferente, pasábamos todos los veranos juntos, montábamos en bici y jugábamos a Peter Pan… pero ya no. entre nosotros, se han vuelto un poco imbéciles. Ahora mismo sólo se me ocurre que es otra oportunidad para hacer fotos. Aunque el domingo íbamos a ir a no sé dónde a hacer fotos, y me apetecía mucho, pero en fin… ya otro día. El fin de semana del veinticuatro tengo que hacer la foto fija de un corto… pero serán tres horitas de rodaje (yuhuuu!), así que tampoco voy a estar todo el finde pringando.

¿Qué más? Bueno, hay una chica… llamémosla Qué, que creía que tonteaba conmigo, pero ahora ya no sé qué creer. Mis amigas hetero creían que tonteaba conmigo, pero ahora ya no saben qué creer. Y en mi humilde opinión, yo creo que Qué quería tontear conmigo, pero que ahora ya no sabe que quiere… no sabe que quiere querer (que queda más profundo).

Respecto al diario imantado, me encuentro un poco perdida… han sido demasiados días de ausencia y hay muchos temas pendientes. Creo que antes que nada debería ponerme al día con todos o algunos de estos temas:
- Piso nuevo. Compañeros de piso nuevos.
- Clases. Clases. Clases… y la asignatura de TV. Adoro, no, ADORO a mi profesor de TV, es una inspiración bajita y con el pelo de colores, pero la TV no me llama nada de nada. ¿Mis deberes? Ver la tele y comparar programas. No, no es tan guay como puede parecer.
- Qué. A ver si así consigo comprender un poco la situación.
- El Principito. Que vuelve en noviembre porque se ha ido a hacer teatro un mes con una compañía de teatro profesional.

viernes 3 de octubre de 2008

vuelvo (a tener internet)

Debería cambiar el nombre del blog y ponerle algo así como “aventuras y desventuras en una comunidad hippie”. Y es que Caracol y Caracola son muy hippies alternativos hiper cultos y tal. Pero me encanta. Estoy más a gusto de lo que esperaba. Hemos comprado bombillas de bajo consumo del Eroski porque contaminan menos (y gastan menos). También hemos bajado la intensidad de la nevera, por lo mismo. Y hemos llenado el salón de posters, velitas que huelen a rosa y ceniceros llenos de tabaco de liar. Nuestro sofá ultra moderno del Ikea queda tremendamente horrible con los muebles del 36. Si. Del año 36. Pero es tremendamente cómodo. Además, le hemos colocado una manta/colcha como de lana fina que no pica muy hippie, a juego con la manta/colcha que tampoco pica y que es aún más hippie que cubre el colchón que hemos puesto en el suelo, y que es bastante práctico.

Me encanta nuestra casa enorme. Con nuestra terraza que da a la Merced, desde la que se ve un poquitín de la torre de la catedral. Soy bastante feliz.

Además, ya he empezado las clases, y también estoy feliz por eso. Me aburría infinito, sinceramente. Coincido en dos asignaturas con R. R es una chica que… no sé. Sé que entiende, me lo ha dicho. Sabe que entiendo, se lo he dicho. Y no sé si tontea conmigo o no, pero es una historia que se repite desde el curso pasado. Yo estoy un poco pasota total con casi todo, así que me dije que pasando, que no tenía ganas de mareos, que si surgía algo vale, pero que no tenía ganas de andar detrás de alguien… Y entonces pasé. Y entonces el 1 empezamos las clases y nos vimos. Y entonces nos saludamos y hablamos. Y entonces mis amigas no bollo me dijeron que ahí había algo. Y entonces yo dije algo así como: “¿verdad?"

Pues hoy hemos en clase, me miraba. Y en el recreo, me miraba, le he pillado y le he regalado una sonrisa clandestina. R me mira. Lo he notado yo y mis amigas no bollo. Y, no sé, es raro… empiezo a pensar que lo pasa es que es aún más tímida que yo.

Así que no me emociono, pero oyes… me hace ilusión que alguien me mire.


esta canción me hace feliz
http://www.goear.com/listen.php?v=29c39f3