lunes 22 de septiembre de 2008

Bye bye Little Prince.

Acabo de recibir una llamada. El Principito, MI Principito se va. Sólo un mes, pero se va. A Tenerife, se va. A hacer teatro con una compañía profesional, se va. Enhorabuena, aunque me hacía ilusión pasar Octubre contigo, en Málaga, compartiendo piso. Tendremos que esperar hasta Noviembre, porque, en fin, se va.

Este año comparto piso con dos chicos y una chica. El Principito es mi amor platónico, pero a mí me gustan las chicas y a él le gustan los chicos. Por eso lo nuestro es sólo platónico (aunque cuando estamos muy borrachos nos damos besitos, platónicos, claro). Mis otros compañeros de piso son pareja, y se pelean infinito. Los voy a llamar Caracol y Caracola, porque llevo demasiado tiempo pensando cómo llamarles y esto es lo más guay que se me ha ocurrido.

El caso es que Principito se me va, y su novio y yo nos quedamos muy tristes. Para él es genial, porque es su primer trabajo con una compañía profesional, va a tener a un director para él sólo durante 10 días, va a aprender muchísimo y le pagan super bien. Dicen que está feo hablar de dinero, pero cuando es tanto (tanto para un estudiante de 20 años… que igual tanto, tanto no es) seguro que no está del todo mal.

La cuestión es que el primer mes voy a estar a solas con Caracol y Caracola. De todos modos, tengo tantas ganas de irme que ni siquiera me había planteado que iba a vivir con más gente. Sólo pienso en las ganas que tengo que pasear por calle Larios y alrededores, de las ganas de tengo de comprar verdurita para la cena y fruta para el recreo del día siguiente. De las ganas que tengo de ir a tomar cañas a los bares de enfrente de mi casa, que resulta que son bares de ambiente y yo voy y me entero ahora. De las ganas de empezar las clases, y de empezar los agobios, y de empezar con esa rutina tan poco rutinaria que me encanta. Me encanta.

2

Los blogs de chueca no funcionan, o no me funcionan… y yo necesito escribir.